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Carta de Alberto Trujillo Gomez al Director del Diario El Pais.

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Estimado Sr.D.Antonio Caño

Director Diario El Pais

Por la presente le hago llegar mi más enérgica repulsa por el lamentable, tendencioso y mal documentado artículo titulado “Polonia reescribe  su historia en la Segunda Guerra Mundial” publicado en su periódico el pasado lunes 27 de marzo.

Resulta ciertamente sorprendente que a raíz de la publicación por el IPN (Institut Pamieci Narodowy) de una lista con los nombres de guardias alemanes de los campos de exterminio alemanes en Polonia ( ¡ Sorpresa los guardias de los campos de la muerte alemanes en la Polonia ocupada por los alemanes eran alemanes !), el articulista desarrolle un extenso artículo cuya conclusión es que Polonia intenta blanquear su historia durante la Segunda Guerra Mundial.

Y para ello se basa en los trabajos de dos historiadores que son conocidos por ser bastante tendenciosos con respecto a este tema,  bueno… a Jan T Gross no se le puede considerar realmente ni siguiera historiador, y sus “descubrimientos” ( es que hay dos investigaciones anteriores, una Polaca del año 49 y una alemana del 67 )sobre la masacre de Jedwadne ya quedaron desacreditados por una investigación llevada a cabo por el IPN en 2003 (hace 14 años, mucho antes de esta supuesta campaña de blanqueamiento) , que demostraba que las conclusiones de Gross no son válidas, ya que falsea los datos y circunstancias de los hechos para poder presentar la masacre como una acto de barbarie de medio pueblo asesinando al otro medio, para ello multiplica por 5 el número de muertos, que pasan de los 340 reales a 1500 (las fosas se han excavado), por otro lado omite que tropas de la gendarmería alemanas estaban presentes en el pueblo y que siendo los únicos armados en el mismo, probablemente también fueron los instigadores, que por declaraciones de los judíos supervivientes se ha identificado a los cerca de 40 vecinos polacos que participaron en la masacre (no era medio pueblo), y que los judíos que se salvaron lo hicieron porque les ocultaron otros vecinos gentiles jugándose su vida y la de sus familias.

Su articulista tampoco parece haberse informado mínimamente de que:

–          En 150 pueblos polacos todos los vecinos judíos fueron salvados por sus vecinos gentiles, cuando se quiere dar un ejemplo en contrario sólo aparece un nombre Jedwadne.

–          Que Polonia era el único país de ocupado donde ser descubierto ayudando a un judío o escondiéndolo suponía la ejecución inmediata de todos los habitantes del hogar donde se le hubiera ayudado.

–          Que Polonia tenía con diferencia el mayor movimiento de resistencia en Europa con unos 400.000 miembros para un país de 30.000.000.

–          Que este movimiento de resistencia era el único en la Europa ocupada con una sección “Zegota” cuya misión exclusiva era ayudar a los judíos.

–          Que historiadores como Hans G Furth y Richard C. Lukas publicaron estudios en el Journal of Holocaust and Genocide Studies estimando en aproximadamente 1.000.000  la cifra de polacos que ayudaron de alguna manera a salvar de judíos, otros autores las elevan a 3.000.000 incluso.

–          Que 50.000 polacos pagaron con su vida por haber ayudado a un judío.

–          Que en Polonia, contrariamente a lo ocurrido en el resto de países ocupados los alemanes no consiguieron establecer una administración o gobierno local colaboracionista, ni tampoco pudieron formar unidades militares integradas por voluntarios polacos. Contrariamente a lo ocurrido en muchos países europeos no hubo un gobierno colaboracionista que, a la orden de los nazis, enviara a su policía a detener a los judíos de su país para meterlos en trenes y camiones y enviarlos a la muerte… y no hablo de países cualquiera… hablo de países como Francia, Holanda, Belgica, Noruega… y la lista sigue.

–          En Polonia el Gobierno Clandestino (dependiente del legítimo de Londres) tenía tribunales que juzgaban y condenaban a los colaboracionistas, y la sentencia era la muerte, también lo era para los extorsionadores y delatores de judios… se dictaron muchas condenas de muerte, algunas se ejecutaron, y otras muchas no ya que ejecutarlas conllevaba riesgos enormes bajo la ocupación salvaje que sufría Polonia.

–          Por su puesto hubo personas que por cobardía, por maldad, por avaricia o por odios personales, colaboraron individualmente con los alemanes, que denunciaban a judíos y miembros de la resistencia, que extorsionaban a los judíos bajo la amenaza de denuncia, pero se calcula que por cada uno de éstos colaboracionistas hubo 20 o 30 personas que se jugaron su vida y la de sus familias por ayudar a los judíos.

–          No le quiero aburrir contando el caso del capitán Witold Pilecki, preso voluntariamente en  Auschwicz para poder enterarse de lo que ocurria allí, que formó un nucleo de resistencia en el campo y escapó contando los horrores que allí sucedían, o Jan Karski, el correo del horror, mensajero de Gobierno Polaco que salió de Polonia con las noticias de los campos de exterminio, al que nadie creía. O de los esfuerzos del Gobierno Polaco en Londres pidiendo a sus aliados británicos y americanos que bombardearan los ferrocarriles que llevaban a los campos… ruegos que cayeron en saco roto…

–          Supongo que Irena Sendler que salvó a 2.500 niños judíos del Ghetto de Varsovia, les suena ( hay hasta una película) ella no les salvó sola, conto con la ayuda de madres polacas que acogieron a esos niños como hijos propios entre los que ya tenían, arriesgando su vida y la de sus hijos, de monjas y frailes que ocultaron a los niños en los conventos y monasterios, de sacerdotes que falsificaban partidas de bautismo y de defunción para dar identidades nuevas a esos niños… TODOS se jugaban la vida.

–          Ningún país tiene tantos Justos entre las Naciones como Polonia, ninguno consiguió salvar a tantos de sus judíos como Polonia tanto si lo valoramos numéricamente como porcentualmente en relación a la población judía de antes de la guerra.

 

Nadie niega que hubo hechos totalmente condenables, pero fueron hechos aislados cometidos por individuos aislados, fueron la excepción. La regla, en toda su enormidad, fue exactamente la contraria a lo que el artículo en cuestión, que trata de convertir lo que son excepciones totalmente execrables en un comportamiento generalizado, infiere.

Finalmente le dejo un texto literal de la escritora Zofia Kossak-Szuczcka, una famosa escritora polaca de la época que escribía para la prensa católica y cuyas opiniones serían consideradas hoy antisemitas ( en su periódico la calificarían ustedes de “ultracatólica” tratando de desacreditarla). Leálo para que sepa lo que pensaba  sobre lo que estaba ocurriendo una polaca nacionalista, católica y ciertamente, no muy amiga de los judíos como nación (no trata de ocultarlo).

En 1942 los alemanes comenzaron la liquidación del Ghetto de Varsovia, sabiendo las horribles condiciones en que se estaba produciendo, escribió el manifiesto “Protest” del que se distribuyeron 5.000 copias, en él, sin tratar de ocultar o blanquear su opinión sobre los judíos decía:

“Todos perecerán… Pobres y ricos, viejos, hombres, mujeres, jóvenes y niños, también católicos con el nombre de Jesús y María en los labios, junto con los judíos. Su única culpa es haber nacido en la nación judía, condenados al exterminio por Hitler (…) Inglaterra calla, también América, incluso el influyente judaísmo internacional, tan sensible en sus reacciones ante cualquier transgresión de los derechos de su pueblo, calla. Polonia calla (…) los judíos moribundos están rodeados de una turba de Pilatos lavándose las manos inocentemente (…) aquellos que callan ante el asesinato se convierten en cómplices (…) nuestros sentimientos hacia los judíos no han cambiado, seguimos pensando que son enemigos políticos, económicos e ideológicos de Polonia. Pero esto no exime a los católicos polacos de su deber de oponerse al crimen que se comete en Polonia. Dios nos exige que protestemos. Dios, que prohíbe matar. Nos lo exige nuestra conciencia cristiana. Todo ser humano tiene derecho a ser amado por sus semejantes. La sangre de los indefensos pide venganza al cielo. Aquellos que se oponen a nuestra protesta, no son católicos. (…) No creemos que Polonia se beneficie de las crueldades de los alemanes, al contrario… Sabemos cuán venenoso es el fruto del crimen… Aquellos que no entiendan esto, y que crean que puede construirse un futuro para una Polonia orgullosa y libre aceptando el sufrimiento sus semejantes, ni son católicos, ni son polacos”

Sin más que añadir se despide…

Alberto Trujillo Gomez